Los ungidos y los no ungidos

 

Tal como ya hemos analizados en más de un artículo, el cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová tiene un gran temor de que la mayoría de sus seguidores se crean hijos de Dios. Ellos quieren imponer en la mente de los testigos de Jehová que solo algunos elegidos, un número limitado 144000, pueden legalmente participar del cuerpo y la sangre de Cristo mediante comer el pan y beber el vino en la cena del Señor. Los demás se deben abstener y solo deben ser meros observadores de la cena. Pero, algunos testigos de Jehová, cuando leen la clara invitación  del Nuevo Testamento, se sienten motivados a seguir lo que Jesús ordenó a sus discípulos. Pero el cuerpo gobernante necesita  contradecir esto constántemente en sus publicaciones para que sus seguidores sientan temor de hacer lo que naturalmente la Biblia les manda. Como ejemplo, usaremos el artículo "Por qué celebramos la cena del Señor", de la Edición de Estudio de La Atalaya de Enero de 2015, el cual comentaremos. Leamos los dos primeros párrafos:


1 YA HA caído la noche sobre Jerusalén, pero la luna llena ilumina la ciudad. Es el 14 de nisán del año 33. Jesús y sus apóstoles acaban de celebrar la Pascua, que conmemora el momento en que los israelitas salieron libres de Egipto mil quinientos años atrás. Ahora, en compañía de sus 11 apóstoles fieles, Jesús instituye una cena especial. Mediante esa cena se recordará su muerte, que ocurrirá antes de que concluya el día (Mat. 26:1, 2). 

 

2 Después de orar, Jesús les pasa el pan sin levadura a sus apóstoles, y les dice: “Tomen, coman”. Entonces, sosteniendo una copa de vino, de nuevo hace una oración, y les dice: “Beban de ella, todos ustedes” (Mat. 26:26, 27). Ya no les ofreció más alimentos a sus fieles amigos, pero esa cena fue memorable, pues les enseñó muchas cosas importantes.


Hasta aquí todo bien. Sin embargo, cabe destacar que Jesús les pasó pan sin levadura a sus apóstoles y les dijo "tomen, coman". Y cuando les pasó la copa, les dijo "Beban de ella, todos ustedes". Está muy claro que no se menciona alguna excepción. Ahora leamos el párrafo 5:


  5 Dios nos demostró su amor al entregar a su Hijo como rescate (Juan 3:16). Y Jesús demostró que también nos quiere   al dar su vida por nosotros. Antes de venir a la Tierra, cuando era el “obrero maestro” de Dios, ya sentía mucho cariño por “los hijos de los hombres” (Prov. 8:30, 31). Si de verdad agradecemos lo que Jehová y Jesús han hecho por nosotros, asistiremos a la Conmemoración. Así obedeceremos el mandato: “Sigan haciendo esto en memoria de mí” (1 Cor. 11:23-25).
 

Note, el mandato es "Sigan haciendo esto en memoria de mí". ¿Qué era lo que tenían que hacer los presentes  en la cena de conmemoración? comer el pan y el vino, que representaban su cuerpo y su sangre, respectívamente. Leamos el párrafo 13:


13 Sería bueno que, al prepararnos para la Conmemoración, reflexionáramos y oráramos para asegurarnos de cuál es la esperanza que Jehová ha puesto ante nosotros. Nadie debería comer del pan y beber del vino si no tiene pruebas claras de que es un cristiano ungido. Eso sería una falta de respeto al sacrificio de Jesús. ¿Cómo saber si debemos tomar o no de los símbolos de la Conmemoración?


Busque usted en la Biblia si hay algún lugar donde se establezca una diferencia entre cristianos ungidos y no ungidos. No encontrará ningun versículo.


14 Los que comen del pan y beben del vino en la Conmemoración tienen que estar absolutamente convencidos de que han sido incluidos en el nuevo pacto. Refiriéndose al vino, Jesús dijo: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre” (1 Cor. 11:25). A través del profeta Jeremías, Dios dijo que reemplazaría el pacto de la Ley que había hecho con los israelitas por un nuevo pacto (lea Jeremías 31:31-34). Jehová hizo ese nuevo pacto con los israelitas espirituales (Gál. 6:15, 16). Este acuerdo tuvo validez gracias al sacrificio de Cristo mediante su sangre derramada (Luc. 22:20). Jesús es el mediador del nuevo pacto, y los ungidos fieles vivirán con él en el cielo (Heb. 8:6; 9:15).   


Ninguno de éstos versículos citados arriba dice que sólo 144000 cristianos están incluídos en el Nuevo Pacto. Ahora leamos el párrafo 16:


16 Solo pueden tomar del pan y del vino quienes tienen el testimonio del espíritu de que son hijos de Dios (lea Romanos 8:15-17). Notemos que Pablo usó la palabra abba, que significa “¡oh, padre!”. Este es un término cariñoso que un niño podía usar al dirigirse a su padre, y combina la cercanía de la palabra papá con el respeto que transmite la palabra padre. Expresa muy bien la relación tan especial que los ungidos llegan a tener con Jehová cuando reciben “un espíritu de adopción como hijos”. El espíritu  santo de Dios “da testimonio con [el] espíritu” de ellos en el sentido de que les ayuda a entender que son hijos ungidos de Dios. No se trata simplemente de que no les llama la atención vivir en la Tierra. Más bien, están convencidos de que, si se mantienen fieles hasta la muerte, serán herederos con Cristo en el Reino celestial. Hoy ya solo queda en la Tierra un pequeño grupo de los 144.000 hijos de Dios que “tienen una unción del santo” (1 Juan 2:20; Rev. 14:1). Se sienten tan cerca de Jehová que pueden decirle: “¡Abba, Padre!”.


Usted puede verificar que en ninguna parte de su carta a los romanos, Pablo dice que sólo 144000 son hijos de Dios, y que sólo esos 144000 tienen el testimonio del Espíritu. El cuerpo gobernante tuerce el contexto del capítulo 8 de la Carta a los Romanos.  El testimonio del Espíritu lo tiene aquel que por la fe en Jesucristo tiene  su mente fijada en las cosas espirituales, es decir, no tiene una mentalidad carnal. Leamos lo que dice Pablo al respecto:


1  Por lo tanto, no tienen condenación los que están en unión con Cristo Jesús. 2  Porque la ley de ese espíritu que da vida en unión con Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. 3  Pues, dado que había incapacidad de parte de la Ley, en tanto que era débil a causa de la carne, Dios, al enviar a su propio Hijo en la semejanza de carne pecaminosa y tocante al pecado, condenó al pecado en la carne, 4  para que el justo requisito de la Ley se cumpliera en nosotros los que andamos, no en conformidad con la carne, sino en conformidad con el espíritu. 5  Porque los que están en conformidad con la carne fijan la mente en las cosas de la carne; pero los que están en conformidad con el espíritu, en las cosas del espíritu. 6  Porque el tener la mente puesta en la carne significa muerte, pero el tener la mente puesta en el espíritu significa vida y paz; 7  porque el tener la mente puesta en la carne significa enemistad con Dios, porque esta no está sujeta a la ley de Dios, ni, de hecho, lo puede estar. 8  Por eso los que están en armonía con la carne no pueden agradar a Dios. (Romanos 8:1-8)


De hecho, quien no tiene el Espíritu Santo, vive en armonía con los deseos carnales y por consiguiente está opuesto a Cristo, y no está en unión con Cristo:


 9  Sin embargo, ustedes no están en armonía con la carne, sino con el espíritu, si es que el espíritu de Dios verdaderamente mora en ustedes. Pero si alguien no tiene el espíritu de Cristo, este no le pertenece.  (Romanos 8:9)


Entonces, quien vive en armonía con Cristo, es porque el Espíritu Santo vive en él o en ella. Éste es el testimonio del Espíritu, que según Pablo, nos señala como hijos de Dios:


 15  Porque ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. (Romanos 8:15)


La Primera Carta de Juan manifiesta  lo mismo que dice Pablo, a saber, quien no es hijo de Dios, entonces es hijo del Diablo:

 9  Todo el que ha nacido de Dios no se ocupa en el pecado, porque la semilla [reproductiva] de Él permanece en el tal, y no puede practicar el pecado, porque ha nacido de Dios. 10  Los hijos de Dios y los hijos del Diablo se hacen evidentes por este hecho: Todo el que no se ocupa en la justicia no se origina de Dios, tampoco el que no ama a su hermano. 11  Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde [el] principio, que debemos tener amor unos para con otros; (1 Juan 3:9-11)

En consecuencia, según lo leído, no puede haber cristianos verdaderos que no sean considerados hijos de Dios, de lo contrario serían cristianos falsos hijos del Diablo. Esto destruye por completo la teología de la Watchtower que dice que solo 144000 son hijos legítimos  de Dios.

Finalmente citaremos los párrafos 17  y 18:


17 Si usted es un cristiano ungido, sin duda menciona con frecuencia su esperanza de ir al cielo cuando le ora a Jehová. Y lo que dice la Biblia tiene un significado especial para usted. Por ejemplo, cuando esta habla de la boda en el cielo de Jesús y “su novia”, sabe que eso se refiere a usted, y anhela que llegue ese momento (2 Cor. 11:2; Juan 3:27-29; Rev. 21:2, 9-14). Cuando Dios expresa en la Biblia el amor que siente por sus hijos espirituales, usted piensa: “Está hablando de mí”. Y cuando encuentra en la Biblia instrucciones dirigidas a los ungidos, el espíritu santo lo impulsa a obedecer y a decir en su corazón: “Eso es para mí”. Así es como el espíritu de Dios “da testimonio” de que usted tiene la perspectiva de ir al cielo.
18 Por otro lado, si usted forma parte de la “gran muchedumbre” de “otras ovejas”, Dios le ha dado la esperanza de vivir en la Tierra (Rev. 7:9; Juan 10:16). Desea vivir para siempre en el Paraíso, y le encanta meditar en lo que la Biblia dice sobre cómo será la vida en la Tierra. Anhela que llegue el día en que pueda disfrutar de paz absoluta junto con su familia y sus amigos. Y está deseando que el hambre, la pobreza, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte dejen de existir (Sal. 37:10, 11, 29; 67:6; 72:7, 16; Is. 33:24). No ve la hora de que resuciten sus seres queridos para darles la bienvenida (Juan 5:28, 29). Sin duda, está muy agradecido a Jehová por ofrecerle ese maravilloso futuro. Y aunque no toma del pan y del vino, asiste a la Conmemoración para demostrarle lo mucho que agradece el sacrificio de rescate de su Hijo.
 

En el Nuevo Testamento, no hay ningún lugar que mencione que los cristianos que quieren vivir para siempre en la Tierra no pueden participar de la cena del Señor. No existe en el Nuevo Testamento  tal división  esperanzas.  Solo hay una esperanza (Efesios 4:4). Y si de la "gran muchedumbre" hablamos (Revelación 7:9), ésta tiene destino celestial. Hemos dedicado en esta página web dos artículos que prueban esto en detalle. Pero sin considerar todos los detalles, usted puede comprobar esto leyendo la siguiente porción del libro Apocalipsis ( o Revelación):

 9  Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10  Y siguen clamando con voz fuerte, y dicen: “La salvación [se la debemos] a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”. (Revelación 7:9-10)

Note que la "gran muchedumbre" clama en agradecimiento a la salvación de Dios y del Cordero. Ahora leamos como comienza el capítulo 19 del libro de Apocalipsis:

19  Después de estas cosas oí lo que era como una voz fuerte de una gran muchedumbre en el cielo. Decían: “¡Alaben a Jah! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, (Revelación 19:1)

Note que en el cielo una gran muchedumbre también clama en el cielo reconociendo que la Salvación pertenece a Dios. Ésta gran muchedumbre es de humanos, ya que solo humanos se salvan del pecado. Entonces, la gran muchedumbre estará en el cielo. Es falso que solo 144000 van al cielo, porque tanto ellos como la gran muchedumbre están delante del trono de Dios (Revelación 14:3; 7:9,15).
La doctrina que impone en cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová no tiene apoyo bíblico. Es una doctrina que fomenta una clase elitista de cristianos dominantes (ungidos), que se impone sobre una clase dominada (no ungidos). No obstante, el Nuevo Testamento considera a todo cristiano verdadero como ungido por el Espíritu Santo.

 

La siguiente foto muestra a los miembros del cuerpo gobernante de los Testigos de Jehova. Son ellos quienes, se llaman "ungidos", y  le inculcan constantemente a no considerarse hijo de Dios:

 

 

Para un entendimiento completo, usted puede leer los siguientes artículos relacionados:

http://www.laverdaddejworg.net/pocos-o-ninguno-comeran-del-pan/

http://www.laverdaddejworg.net/news/las-otras-ovejas-y-el-a%C3%B1o-1935/

http://www.laverdaddejworg.net/news/la-cena-del-se%C3%B1or-y-los-testigos-de-jehova/

http://www.laverdaddejworg.net/news/mentiras-sobre-la-gran-muchedumbre1/

http://www.laverdaddejworg.net/%C2%BFen-la-tierra-o-en-el-cielo-/